La innovación metodológica tiene sus orígenes en los descubrimientos sobre pedagogía que se hicieron a finales del siglo XIX enmarcados en el movimiento conocido como Escuela Nueva. Basándose en la concepción constructivista del aprendizaje, autores como Piaget, Vygotski, Montessori, Freinet, Ausubel, Decroly o Cousinet, fundaron las bases de la pedagogía moderna en la que el estudiante es protagonista de su propio aprendizaje.
Un siglo después, la sociedad ha cambiado: se demanda la necesidad del trabajo en equipo, se exige la reflexión sobre lo que se hace y se aprende, estamos expuestos a una sobreinformación, la sociedad valora más los diferentes talentos de las personas… Y gracias a los avances de las ciencias (neurología, sociología, pedagogía, psicología, filosofía) se han desarrollado nuevas teorías metodológicas basadas en esa concepción constructivista del aprendizaje.
